El proyecto transforma unos locales prácticamente en bruto en un centro de cross training, concebido como un espacio deportivo abierto y en constante movimiento. La intervención parte de una arquitectura directa y esencial, donde cada material responde a las exigencias de la actividad y, al mismo tiempo, construye una identidad propia.
La sala de entrenamiento se plantea como un gran espacio diáfano, flexible y resistente. El pavimento de caucho absorbe el impacto de cada ejercicio, mientras que las instalaciones vistas y los conductos metálicos refuerzan el carácter industrial del conjunto.
Hacia el pasillo del centro comercial, una nueva fachada acristalada sustituye los antiguos cierres opacos y convierte la actividad interior en parte de la imagen del centro. Más que acondicionar unos locales, la actuación construye un escenario para el movimiento.


