El proyecto transforma un pequeño ámbito exterior en un espacio íntimo de descanso, luz y agua. La intervención aprovecha el alcorque rectangular existente para incorporar una piscina de dimensiones contenidas, cuidadosamente integrada en la geometría del patio.
El vaso se adapta al espacio disponible mediante una configuración longitudinal y una profundidad progresiva. Su revestimiento cerámico, la iluminación sumergida y el borde perimetral antideslizante construyen una imagen limpia y serena.
El cerramiento hacia la calle se eleva para reforzar la privacidad del patio, combinando un basamento revestido en blanco con paneles de vidrio translúcido. El resultado es una intervención precisa que convierte un espacio residual en un pequeño refugio doméstico.

